Hemos
asisitido al acto de despedida oficial de la 7a Caravana por la Paz
en Sáhara Occidental, acto que se llevó a cabo en el
Moll de la Fusta, en Barcelona, el pasado sábado 16 de diciembre.
Hemos
participado en todas las caravanas y, por supuesto, también
en esta por cuyo motivo nos sentimos responsables de los resultados
obtenidos y, al mismo tiempo, nos creemos suficientemente autorizados
para expresar nuestra opinión sobre los adelantos que se producen
en la solidaridad hacia el pueblo saharaui.
Compartimos
plenamente que el primer objetivo de la Caravana es, ante todo, remover
la consciencia política y solidaria de nuestro país en
este momento crítico que está padeciendo el pueblo saharaui,
ante la posibilidad que se abandone el Plan de Paz iniciado en 1992.
Uno
de los recursos que dispone el pueblo saharaui es el apoyo de la comunidad
internacional y más concretamente la de nuestro país.
Las
caravanas, al igual que pueden serlo la colonias de niños y
niñas saharauis en Cataluña, son la concreción
de una acción solidaria de todos los ciudadanos y ciudadanas
con la población saharaui. Son, por tanto, instrumentos que
pueden resultar muy eficaces si se realizan con suficiente rigor. La
experiencia de caravanas anteriores debería permitir concretar
progresos y avances, no sólo en la gestión de un proyecto
humanitario sinó también en el ámbito de apoyo
de una causa justa, como es la causa del pueblo saharaui.
Visto
el acontecimiento de despedida de la 7a Caravana,
no sabemos a ciencia cierta si estos progresos se han producido. En
el caso de no haberse producido éstos en grado suficiente, deberíamos
definirlos como un objetivo preferencial de cara a futuras caravanas.
Todos deseamos que no sea necesaria una 8a Caravana, aunque en virtud
de la realidad compulsada pensamos que ésta también será
imprescindible.
Es necesario el apoyo
unitario y entusiasta del conjunto de
la sociedad catalana, empezando desde abajo y contando con la presencia
de todas las organizaciones, colectivos, ciudadanía y municipios
hasta llegar a las instituciones de los distintos niveles de administración
y políticas.
Resulta
más que necesario e importante que todos queramos participar
y, a la vez, se reconozca la propia participación.
En
el acto de despedida de la 7a Caravana, en la tribuna de representación
-y con el máximo respeto para los presentes- encontramos muchas,
demasiadas, ausencias.
Ausencias
de entidades y colectivos participantes,
ausencias de las administraciones y ausencias en el
ámbito político. Y todo ello por no citar
la gran ausencia de ciudadanos y ciudadanas que
no llenaban un espacio destinado a lo que pretendía haber sido
una masiva despedida reivindicativa y festiva.
A
buen seguro que encontraríamos justificación para tantas
ausencias (en las fechas, en las actividades propias de los políticos...).
Pero a buen seguro que también para muchas de ellas se podrían
haber hallado alternativas que les permitiesen una participación
y significación adecuadas. En la búsqueda y hallazgo
de estas alternativas es donde conseguiremos nuestros objectivos para
que las caravanas resulten un éxito y una fiesta en la que todos
podamos satisfacer un mismo objetivo común.
Para
avanzar en la solidaridad es preciso recuperar el espíritu
unitario y plural en el que todos nos sintamos
comprometidos sin necesidad de crear divisiones ni exclusiones. |